En
estos días de campaña electoral se evidencia un poco lo que decía un amigo por
ahí, “pasa igual que en cien años de soledad: la historia siempre se repite”, lástima
que aquellos que profesan pesar por ese destino, que en ocasiones parece
inevitable, no contribuyen a que se rompa el circulo vicioso; lástima que en
estas elecciones pase lo mismo; lástima que a pesar de la evidencia, que la hay
de sobra, sigamos escogiendo a los mismos, o peor, a los que se disfrazan.
El
Polo Democrático Alternativo, único partido que se declaró en oposición al
presidente Santos en momentos en los que el modelo económico que este defiende,
junto con un puñado de poderosos en el mundo, hace catarsis en Europa y Estados
Unidos, ha lanzado como candidato a la alcaldía de Bogotá a un dirigente que
lleva más de 40 años en la brega por transformar políticamente a Colombia;
siempre del lado de aquellos que nunca han tenido voz ni voto en la conducción
del Estado. Primero como dirigente estudiantil en la década de los 70; luego,
como dirigente cafetero donde condujo con éxito varios movimientos de
resistencia donde se consiguieron triunfos importantes como la condonación de
deudas a cientos de familias cafeteras arruinadas por el rompimiento del pacto
de cuotas, mas adelante con salvación agropecuaria, luchando por defender la
producción agraria de la arremetida del libre comercio; solo por mencionar unas
pocas hazañas de un patriota.
También
fue candidato al concejo de Bogotá hace cuatro años, donde obtuvo 7300 votos, cuando
solo llevaba 2 años de regreso en la ciudad.
¿Quién
es Aurelio? ¿Cuántos son capaces de llegar a una ciudad después de muchos años
y obtener 7300 votos en una elección, sin recurrir a la ilegalidad? ¿Cuántos de
los que llevan toda una vida aquí, tienen al menos el 10% del conocimiento que
sobre la ciudad ha demostrado Aurelio? ¿Cuántos son capaces de tomar las
banderas de un partido de oposición como el Polo, que ha sido perseguido,
vilipendiado y hasta chuzado? ¿Cuántos se echan encima la responsabilidad de
liderar la campaña de un partido al que se le achaca de manera justificada e
injustificada la situación actual de la ciudad?.... ¿Cuántos estúpidos esperan
que quienes están por darle un orden diferente a una ciudad, llena de
inequidad, de inseguridad, de privatizaciones, de oligarcas, de monopolios, de corrupción,
en fin, de neoliberalismo, tengan la popularidad del papa?
¿Cuántos
medios hubieran avalado una decisión diferente del Polo? ¿Cuántos medios no hubieran encontrado caballito de batalla diferente para cada decisión? ¿Cuántos idiotas no hubieran adoptado cada uno de esos caballitos de batalla?
Por
otro lado ¿Cuántos medios de comunicación, cuantos columnistas, cuantos análisis
independientes han dado a conocer lo convenientes de las encuestas? ¿Cuántos han
revelado los métodos tramposos de las firmas encuestadoras? ¿Cuántos han leído esas
revelaciones? ¿Cuántos medios de comunicación han censurado candidatos con base
en dichas encuestas? ¿Cuántas firmas encuestadoras no son privadas y cuantas no
tienen intereses particulares? ¿Cuántos pensaron que ganaba Mockus la
presidencia con base en las encuestas y quedaron viendo un chispero? ¿Cuántos ciudadanos
se han enterado de todo esto y cuántos de los que se enteraron insisten en
creer en las encuestas? ¿Cuántos insistirán en el voto útil? ¿Cuántos en el
voto a conciencia y de principios? ¿Cuántos se ufanarán del voto sin leer ni
una línea de cada programa?
En
definitiva aquí hay de todo, ciegos, torpes, tercos…. ¿Cuántos de los que saben
de ciertos camaleones insistirán en ponerse daltónicos?