Comienzo este escrito en medio de un momento de “inspiración sentimental”, si se me permite el término. Bien saben ustedes amigos que son poco recurrentes en mi y que las mas de las veces tienen una orientación, no hacia la exteriorización de sentimientos considerados por el común de la gente deseables, sino hacia la tremenda ironía, sarcasmo y al doble sentido con el que a lo largo de estos ya casi seis años con ustedes (con unos mas, con otros menos), intenté almibarar las horas de clase, los famosos “huecos”, las salidas académicas y en general todo el tiempo compartido en el que se construyó, espero, una relación de amistad y conocimiento mutuo. No es cosa del otro mundo, pues es claro que toda persona en la vida será rodeada por otras y construirá lazos de unión, unos más fuertes que otros. Sin embargo, como me gusta posar de chico diferente, decidí que sería bueno romper con el molde de “pequeña ratita” con el que me conocieron y que honrosamente acepto pues amo ser lo que soy, para darle paso a esa faceta que ustedes y nadie más que ustedes, exceptuando por supuesto a mis padres y hermanas, conocen bien y que sé acumulará más de un comentario trayendo a colación anécdotas de lo que felizmente es el pasado.
Empiezo agradeciéndoles, lo que en este caso también es una disculpa implícita, toda su tolerancia con este intolerante, su solidaridad con este egoísta, su humildad con este egocéntrico, su… su…. No se me ocurren más o tal vez no les debo más o simplemente no les doy más papaya, en todo caso por lo anterior y por lo que se me escapa, si es que se me escapa algo, mil gracias; con ustedes siempre tuve con quien compartir puesto para ir a Villavicencio, nuestro eterno destino; con quien hacer fila para el "repele"; con quien rajar del otro mientras este no estaba; con quien hacer grupo para evitar quedar en el grupo de los que se quedaron sin grupo; con quien madriar al que entregaba un trabajo que no le estaban pidiendo; con quien evitar ir solo a entregar libros, ir al baño; con ustedes casi siempre tuve respuesta al “¿quién(es) baja?” ; con quien montar improvisaciones, la mayoría de veces exitosas, después de que los ñoños se “lucían”; o como olvidar la mejor audiencia de rural montada un día antes, o la explicación del plan parcial en OTU montada el mismo día y sobre la marcha en el que salimos rumbo a la tierra santa de Une; y podría ejemplarizar por 59, uno por cada materia, pero me haría largo. En ustedes tuve a mis confidentes, esos a los que les contaba lo que no era capaz de contar a otros, a los que han conocido ese otro Eduar del que hablé al principio.
Hasta aquí seguramente ya habrán tenido material suficiente para recordar y reír, y yo para sentirme patético, y entonces se preguntarán ¿a este man que le dio? Pues bien, esta es la forma en que quiero darle paso a este año que está próximo a empezar y en el que se cierra uno de esos a los que suelen denominar de manera pegajosa “ciclos más importantes de nuestras vidas” y el que hemos tenido fortuna de disfrutar, pues son pocos los privilegiados que tienen la oportunidad de pertenecer a una universidad pública en este país de la iniquidad. Y tenía que meterle política!!!, dirán. Pues si y de malas, no supondrían que iba a quemar valiosa energía y no les iba a tirar línea, así fuera en pequeñas dosis.
Que este año sea de éxito en el final de carrera, en nuestros proyectos de grado, graduaciones, trabajos y etc etc. Que sean muy felices y triunfen en todos sus proyectos. Que hagan de su vida lo que les guste y no lo que les toca. Que, como dice un personaje de la política nacional al que admiro mucho, trabajen para vivir y no que vivan para trabajar.
Los quiero y los aprecio; o a decir verdad, a unos los quiero, a otros los aprecio y a otros los considero. Espero hacer de ustedes recuerdos imborrables, por lo menos hasta que el alzhéimer haga mella en mi memoria.
Con excepción única,
Eduar :)