viernes, 4 de mayo de 2012

LENGUAJES DE LA VALORACIÓN AMBIENTAL





Con insistencia aparece la necesidad de valorar en términos económicos los recursos consumidos y sin tomar en cuenta la implicación del consumo o contemplar uno más eficiente y menos intensivo; o por lo menos relegándolo a un segundo plano. Aparece desconectado, desde mi punto de vista, la importancia no solo de adjudicar valores a los recursos renovables y no renovables, sino de la inconmensurabilidad de esos valores con la supervivencia de la vida en el planeta.

En este punto toman gran importancia las valoraciones de las tradicionales culturas indígenas que desde una óptica diferente del mundo, o cosmogonía como habitualmente se le denomina, lo concibe como su Dios, Pacha Mama, etc. Este punto de vista, pero abordado con críticas constructivas puede sin duda llevar a un uso más razonable de los recursos. Y sin involucrar un solo concepto económico.

Por otro lado parece que se concibe el actual modelo como una tendencia pesada difícil de orientar en otro sentido. Casi que se podría parafrasear el actual discurso de valoración económica de recursos naturales como: el capitalismo genera externalidades concebidas como fallos de mercado y que afectan el medio ambiente, démosle valor a esas externalidades y continuemos explotando recursos. No aparece en ese tipo de discurso alguna crítica profunda a los niveles de producción más allá de las necesidades actuales de la población humana del planeta. Son desarrollos teóricos nacidos del ceno del capitalismo y para proteger desde el campo de las ideas la reproducción del capital.

Las concepciones de valoración “divina” del planeta también llevan a sugerir como errores humanos los niveles actuales de producción y desarrollo, escudándose tras el concepto amplio de calidad de vida. En Colombia no sobran los que ante la realidad de los habitantes del departamento del Chocó, de atraso, pobreza, falta de servicios públicos, agua potable, etc, sugieren que de introducirse cambios a esta realidad la tradicional alegría que caracteriza a estas personas podría verse afectada; “se nos pueden deprimir los negritos”.

Unos y otros pasan de analizar la construcción histórica que significa el modelo explotador y de consumo actual. Y por supuesto que si se desconocen sus causas, si se erra en el diagnostico, no podrá haber solución adecuada.