Con insistencia aparece la
necesidad de valorar en términos económicos los recursos consumidos y sin tomar
en cuenta la implicación del consumo o contemplar uno más eficiente y menos
intensivo; o por lo menos relegándolo a un segundo plano. Aparece desconectado,
desde mi punto de vista, la importancia no solo de adjudicar valores a los
recursos renovables y no renovables, sino de la inconmensurabilidad de esos
valores con la supervivencia de la vida en el planeta.
En este punto toman gran
importancia las valoraciones de las tradicionales culturas indígenas que desde
una óptica diferente del mundo, o cosmogonía como habitualmente se le denomina,
lo concibe como su Dios, Pacha Mama, etc. Este punto de vista, pero abordado
con críticas constructivas puede sin duda llevar a un uso más razonable de los
recursos. Y sin involucrar un solo concepto económico.
Por otro lado parece que se
concibe el actual modelo como una tendencia pesada difícil de orientar en otro
sentido. Casi que se podría parafrasear el actual discurso de valoración económica
de recursos naturales como: el capitalismo genera externalidades concebidas
como fallos de mercado y que afectan el medio ambiente, démosle valor a esas
externalidades y continuemos explotando recursos. No aparece en ese tipo de
discurso alguna crítica profunda a los niveles de producción más allá de las
necesidades actuales de la población humana del planeta. Son desarrollos teóricos
nacidos del ceno del capitalismo y para proteger desde el campo de las ideas la
reproducción del capital.
Las concepciones de valoración “divina”
del planeta también llevan a sugerir como errores humanos los niveles actuales
de producción y desarrollo, escudándose tras el concepto amplio de calidad de
vida. En Colombia no sobran los que ante la realidad de los habitantes del
departamento del Chocó, de atraso, pobreza, falta de servicios públicos, agua
potable, etc, sugieren que de introducirse cambios a esta realidad la
tradicional alegría que caracteriza a estas personas podría verse afectada; “se
nos pueden deprimir los negritos”.
Unos y otros pasan de analizar la
construcción histórica que significa el modelo explotador y de consumo actual. Y
por supuesto que si se desconocen sus causas, si se erra en el diagnostico, no
podrá haber solución adecuada.

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